Billeteras móviles y regulación en América Latina

En América Latina el rápido crecimiento de las comunicaciones móviles se debió (en gran medida) a la implementación del modelo prepago, que a su vez estimuló el desarrollo de una tupida trama deredes de recarga.

Las celcos tercerizaron la venta de sus servicios prepagos en un ecosistema de empresas que creció junto a la necesidad de cubrir la enormedispersión geográfica de estos países. Y lo hicieron bajo un modelo de revenue share (comisión por ventas).

Primero se implementó un sistema de tarjetas físicas, que el usuario final adquiría en quioscos, almacenes, locutorios, etc. La persona ingresaba los datos de la tarjeta e interactuaba directamente con la plataforma tecnológica que acreditaba el saldo.

Tras un período de transición, la mecánica fue reemplazada por otra más eficiente, que opera a través de plataformas con acceso Web administradas por el quiosquero o encargado de cada punto de venta. Pero el nuevo esquema no resolvió la compleja gestión del efectivo, que el ecosistema de agentes de recarga hizo cada vez más eficiente.

La mecánica generó, a su vez, una nueva cultura de relación con el dinero en el segmentono bancarizado de la población (la llamada base de la pirámide). Por primera vez la gente convertía masivamente sus billetes en dinero electrónico.

Así las gestoras de efectivo se encontraron (aún sin buscarlo) en una privilegiada posición de ultima milla para vender o cobrar otros productos (TV prepaga, remesas, microcréditos, seguros, servicios públicos, etc.). Ahora buscan minimizar la fuerte dependencia de los operadores móviles ofreciendo su infraestructura a otros actores que les permitan ampliar su cartera de productos.

En la Argentina uno de los que aceleró este proceso haciendo rápido uso de estructura de gestión de efectivo ya desplegadas fue el propio Estado, con su servicio SUBE (Sistema Único de Boleto Electrónico).

Pero desde el punto de vista de la inclusión financiera hay un punto crucial (que excede este análisis centrado en el equilibrio de mercado), y es el regulatorio. La ley dice en cada país hasta qué punto las entidades no bancarias pueden emitir verdadero dinero digital.

Y aquí es donde el canal móvil puede cumplir un nuevo rol, al convertirse en el vehículo institucional para que una organización no bancaria ofrezca servicios de monedero electrónico con los que el usuario pueda almacenar dinero y pagar abiertamente, tal como lo hace hoy un bancarizado con su tarjeta asociada a una cuenta.

La búsqueda por resolver estas limitaciones sustenta las alianzas entre celcos y empresas del mundo financiero, aún cuando es evidente que la diferencia de intereses atentan contra su éxito.

El analista Xavier Faz, integrante del CGAP, cree que los tres mercados latinoamericanos más avanzados en el camino por permitir que entidades no bancarias emitan dinero electrónico son Bolivia, Perú y Brasil. Mientras Colombia, El Salvador y Paraguayestán en proceso de consulta legislativa sobre sus respectivas leyes.

Faz distingue el surgimiento de tres formas de regulación del dinero electrónico en la región:

  1. 1) En un extremo los que consideran el dinero digital como un depósito bancario que solo puede ser emitido por los bancos. Esta posición suele incluir una disposición que permite la creación de bancos especializados. En México, las entidades no bancarias pueden adquirir una licencia bancaria especial para la emisión de instrumentos de pago (requiere menos capital y menos carga de información que un banco). El beneficio de este “banco de pagos” es que se integra de forma natural con el resto de la infraestructura bancaria (tarjetas / ATMs) y hereda el resto de la normativa y el uso de agentes.
  2. 2) En el otro extremo, el dinero electrónico no se considera un depósito y es emitido por un tercero en virtud de una licencia de las autoridades. Es el modelo que siguen Perú y Brasil. Dado que es una nueva figura, el regulador puede definir con mayor especificidad la regulación aplicable a todos los aspectos del negocio.
  3. 3) Entre 1 y 2 el dinero electrónico se considera un depósito, pero puede ser emitido por una institución con licencia que no sea un banco. Pero como se considera un depósito, está sujeta a seguro de depósitos y se devengarán intereses.

El cuadro de Faz muestra los marcos regulatorios adoptados en estos países:

regulacion_billetera_movil

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